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Psiconeuroendocrinoinmunología.

Es una rama de la medicina que estudia y analiza los mecanismos de interacción y comunicación de las funciones mentales con los tres sistemas responsables de mantener la homeostasis del organismo: EL SISTEMA NERVIOSO, EL ENDOCRINO Y EL INMUNE. Esta comunicación utiliza un lenguaje bioquímico mediante sustancias producidas por los propios sistemas, tales como hormonas, neurotransmisores y citoquinas.

Esta ciencia está basada totalmente en observaciones realizadas en investigaciones científicas comprobadas y documentadas.

La psiconeuroendocrinoinmunologia inicia realmente desde los años veinte cuando dos investigadores soviéticos Metalnikov y Chorine trabajaron sobre el condicionamiento de respuestas inmunológicas. Sin embargo esta ciencia comenzó a ser conocida en la década de los setenta por parte del que se considera el padre de esta ciencia ROBERT ADER, quien en 1974 demostró un descubrimiento el cual realizó en la UNIVERSIDAD DE ROCHESTER, causando gran impacto cuando demostró que hay una conexión psicofísica entre el cerebro y el sistema inmunológico, es decir una conexión directa entre los dos sistemas a través de conductos nerviosos, se pudo comprobar por medio del microscopio que hay terminaciones nerviosas directamente conectadas a los linfocitos encargados de la defensa del organismo y por lo tanto concluye que el sistema inmunológico podía condicionarse. Si se puede condicionar el sistema inmunológico es porque se encuentra bajo el control del sistema nervioso; y, a su vez, el sistema nervioso esta bajo el control de nuestros pensamientos.

Pero además es importante mencionar que tanto la sabiduría antigua como la premoderna reflejaron el conocimiento de la unidad cuerpo-mente como en interacción bidireccional. Aristóteles dijo, “Psique (alma) y cuerpo reaccionan complementariamente una con otro, según mi entender. Un cambio en el estado de la psique produce un cambio en la estructura del cuerpo, y a la inversa, un cambio en la estructura del cuerpo produce un cambio en la estructura de la psique”. Así mismo recordemos a Hipócrates (400 A. C) quien observó la asociación entre situaciones de estrés físico y psicológico con la génesis de enfermedades, siendo reconocido por su fase célebre “Mente sana en cuerpo Sano”. Así como esta frase también dijo que es más importante conocer al paciente que tiene una enfermedad que conocer la enfermedad que tiene el paciente.

Otro grande de la medicina Galeno de Pérgamo, observó hace mas de 1800 años que la inmensa mayoría de las personas que lo consultaban, en realidad no tenían ningún mal físico. René descartes un hombre que cambió el mundo en los albores de la modernidad cuando convenció a la iglesia católica de que había una separación entre el cuerpo y el alma. En 1991 como resultado de un estudio presentado ante la Academia Americana de Medicina, y realizado con 1000 personas que consultaron a un clínico, se informó que en realidad solo un 16% (160 personas de 1000), tenía un problema físico.

La mente no es algo etéreo que esta sobre la cabeza. Lo que llamamos mente es el resultado del funcionamiento del cerebro: Los pensamientos, las creencias, las ideas, las esperanzas, resultan de actividades eléctricas y químicas que tienen lugar en las células nerviosas del cerebro. De hecho cuando cambia el pensamiento cambia el cerebro, cuando cambia el cerebro cambia el cuerpo, al cambiar nuestra mente cambiamos nuestra biología; por lo tanto la mente controla la vida y la muerte es decir la salud y la enfermedad.

La Psiconeuroendocrinoinmunologia es la que proporciona las respuestas, ayudándonos a entender mejor como se transforman las emociones en sustancias químicas, moléculas de información que influyen en el sistema inmunológico y en otros mecanismos de curación del cuerpo. La mente es la primera línea que tiene el cuerpo para defenderse contra la enfermedad, el envejecimiento y la muerte y a favor de la salud y el bienestar. Lo que creemos, lo que pensamos tiene efectos tanto positivos como negativos sobre nuestra salud física. En otras palabras debemos conocer al individuo con el que vamos a trabajar, saber que siente acerca de si mismo y acerca del mundo. Antes se consideraba que la enfermedad resultaba de factores externos como invasión de un organismo patógeno ahora de una interacción entre el huésped y el patógeno. Ahora se sabe que un individuo se puede infectar pero no necesariamente enfermar, la enfermedad dependerá de la conjunción de una serie de factores: genes que predisponen, creencias personales, estilos de vida etc... Esta manera de pensar constituye una verdadera revolución médica.

Algunos de los trabajos más interesantes en este campo se deben a la doctora CANDACE PERT Directora del departamento de Bioquímica Cerebral del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos. Entre las conclusiones más importantes de su trabajo son: Que la mente, las ideas y las emociones afectan a nuestras moléculas, a nuestra salud física, mucho más de lo que se creía; que las emociones son un puente no solo entre la mente y el cuerpo, sino también entre el mundo físico y el espiritual. Así como que todas las moléculas poseen un aspecto vibracional y otro de partícula o fisiológico. Las moléculas de las emociones afectan a todas las células del cuerpo. Por otra parte las Neurociencias han dado origen al concepto de neuroplasticidad, que es la habilidad natural del cerebro para formar nuevas conexiones. Cada vez que aprendemos y transitamos por experiencias nuevas, cientos de miles de neuronas se reorganizan. La ciencia empieza a entender que, además de permitir que el entorno modere nuestro cerebro, podemos crear conexiones en el con solo enfocar nuestra atención en un pensamiento. En cada nueva experiencia una nueva conexión, una nueva conexión sináptica se establece en nuestro cerebro, con cada sensación, visión, o sentimiento nunca antes explorado. Una nueva relación entre dos de las más de cien millones de células cerebrales se estable ce manera inevitable, y si la experiencia se repite en un lapso corto, dicha conexión se fortalece; si no lo hace en un largo periodo, la conexión se debilita o se pierde. Es por eso que la plasticidad del cerebro o la capacidad de cambiar su forma física constituye una de las propiedades más asombrosas en el campo de la neurobiología.

Las emociones y los recuerdos de las experiencias están codificados en redes neuronales, y las redes neuronales están conectadas al hipotálamo. La buena noticia es que podemos salir de este circuito; todo lo que tenemos que hacer es ACTIVAR nuevas redes y los químicos comenzarán a fluir internamente logrando el cambio que elegimos realizar. Todo cuanto sentimos y pensamos es el resultado de complejos procesos bioquímicos. Muchos científicos han llegado a observar que las emociones son lo que une la mente y el cuerpo. Esta visión más holística complementa la visión reduccionista, expandiéndola en lugar de reemplazarla y ofrece una nueva manera de pensar acerca de la salud y la enfermedad.

Las situaciones estresantes procesadas por el sistema interpretativo de creencias, propio de cada individuo, pueden generar sentimientos negativos de miedo, culpa, resentimiento, impotencia y desesperanza. Estas actitudes y emociones activan mecanismos bioquímicos a nivel de hipotálamo, hipófisis, y glándulas suprarrenales, que tienden a deprimir y/o suprimir la respuesta inmune, así como impacto a nivel celular lo que hace posible el desarrollo de procesos patológicos diversos, desde gastritis hasta cáncer.

Tanto por los conocimientos aportados experimentalmente como por observaciones clínicas (enfermedades inmunes asociadas a enfermedades mentales, mayor incidencia de las mismas personas que padecen estrés y depresiones etc.), se puede afirmar que LAS ENFERMEDADES son el resultado de la interacción de múltiples factores que dependen especialmente del grado del vulnerabilidad organismo agredido (características genéticas, experiencias de vida, percepción personal de la vida, creencias, factores emocionales, cognoscitivos, estilo de vida, edad, género) y en menor grado de la agresividad del agente patógeno (bacterias, virus, hongos, geopatias, agentes carcinógenos).

Todos estos datos abren caminos nuevos en medicina clínica, al ofrecer la posibilidad de ofrecer tratamiento mental-emocional y energético el cual resultaría indispensable, ya que si sabemos que un ser humano está formado no solo de un cuerpo físico, sino también tiene un cuerpo mental emocional (el cual impacta el cuerpo físico) y un cuerpo espiritual (energético), es decir si tenemos un conflicto existencial dependiendo de su magnitud también será capaz de desequilibrar nuestro cuerpo mental emocional y físico. Es por eso de que estamos convencidos de que estamos iniciando una nueva era en la medicina, es decir una nueva forma de tratar los padecimientos una visión que integra todo lo que ES un ser humano, es decir medicina del siglo XXI.

 
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